Tuesday, February 16, 2016

STELLA ALVARADO

STELLA ALVARADO





 Stella Alvarado: Escritora independiente. Es poeta y ensayista.
 Nació en Belén de Escobar, Provincia de Buenos Aires, Argentina.
 Cursó estudios de Teología, Filosofía, Arte Sacro e Historia de las       
 Civilizaciones y Culturas Orientales en la UCA. de Mar del Plata. 
 Reside en esta ciudad desde el año 1971. 

O B R A  DE LA AUTORA:

Poesía               

Galaxia de Venus, 1979 
Más allá de la luz, 2000               
Cielo final, 2008              
La noche retrocede, 2010               
Ascensión de lo leve, 2012              
Voces contra el muro, 2015

En Biografía publicó Crónica de inmigrantes, 2009.

En Ensayo es autora de:

La palabra perdida de René Guenón, 2001
Las cyberfronteras de la literatura, 2002
Giordano Bruno, la visión de otros mundos, 2004
Leopoldo M. Panero: Arqueología de una pesadilla, 2007
Bajarlía: el poeta que descendió del futuro, 2008
Celia Gourinski, la última gracia del surrealismo, 2008
La dimensión metafísica en la obra borgesiana, 2009
Gianni Siccardi: el poeta de los días prodigiosos, 2009
Victoria Ocampo, imágenes de una visionaria 2009
La literatura como práctica de escritura, 2010
Borges, La Cábala y las Sociedades Secretas, 2010
Las escritoras secretas o el fruto negado, 2011
La condición mortal del universo, 2012
Borges: poesía y enigma, 2012
La sombra del infierno, la huella del paraíso en la obra de L. M. Panero, 2012/2013,
Juán Carlos Onetti, el hombre, el escritor, 2013
China: Poesía, símbolo y paradigma, 2014
, entre otros títulos publicados.

Parte de su obra se encuentra en las siguientes
Antologías:

Napenay, 1988, Buenos Aires.
De narradores y poetas, ed. RHE 1989, Buenos Aires.
El Jabalí, 2008, Buenos Aires.
La mujer rota, 2008, Guadalajara, México.
Saudade, 2008, Portugal.
Agulha y Journal de Poesía, 2010, Brasil.
El espacio no es un vacío, 2010 y 2013, Canadá.
Río Grande Review, (Universidadde Texas, EE.UU.)2012/2013.

Fundó y dirigió la revista-libro Apofántica (literatura y artes). (2004-2010).
En el año 2005 Apofántica fue declarada de Interés Cultural por La Secretaría 
de Cultura de Gral. Pueyrredón y por el Honorable Concejo Deliberante y declarada  de Interés Cultural Provincial por el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires.

En el año 1980 la Dirección de Cultura de Gral. Pueyrredón  la distingue con  la mención Cultora de Letras
En abril de 2004 el Honorable Concejo Deliberante de Gral. Pueyrredón la distingue como Ciudadana Ilustre en reconocimiento sus 30 años de destacada trayectoria en el ámbito cultural y literario en la ciudad de Mar del Plata. 
Entre otros numerosos premios, cabe mencionar el Primer Premio Provincial en Letras “Mujer innovadora 2009” otorgado por el Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires (Argentina). En el año 2010 la Secretaría de Cultura de Gral. Pueyrredón (Mar del Plata, Argentina) la distingue con el Primer Premio Alfonsina a la Creación Literaria.                             
Co-dirigió la revista Artes, gente en tiempo de creación (1978-80); fundó y dirigió la revista Aleph: arte, ciencia y cultura (1989-1994). Fue Presidenta de Aleph, Círculo Marplatense de la UNESCO para la educación, el arte y la cultura. 
Escribe para diversos Suplementos Culturales del país y del exterior.

Stella Alvarado es curadora de la obra del poeta y escritor argentino Juan-Jacobo Bajarlía.. 

STELLA ALVARADO
Mar del Plata- Argentina
http://www.apofantica-ar.blogspot.com


LINKS 
www.jornada.unam.mx/2009/08/30/sem-stella.html
-Asociada a C.A.D.R.A. (Argentina): www.cadra.org.ar/index.cgi?wid_seccion=15&wid_item=162
-Miembro invitada de la Asociación Canadiense de Hispanistas (ACH) http://hispanistas.ca/stellaalvarado
-Miembro de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES) www.redescritoresespa.com/A/alvaradosm.htm
-La mujer rota, Antología Internacional de Mujeres Poetas. (México) lamujerrota.blogspot.com
-Río Grande Review (Texas, EE.UU.): http://academics.utep.edu/Default.aspx?tabid=73051

Monday, February 15, 2016

VOCES CONTRA EL MURO - 2015


Estudio preliminar de Alfredo Saldaña*

Raíces en el desierto

Siete años después de mi primera aproximación a la poesía de Stella Alvarado (en 2008 tuve la fortuna de prologar su singular Cielo final, un libro en el que lenguaje y pensamiento caminaban de la mano, conjuntamente, algo ciertamente no habitual en nuestras tradiciones poéticas), tengo de nuevo la oportunidad de acercarme a esta escritura.
Algunos poetas han destacado los vínculos entre la poesía y el pensamiento: Edmond Jabès señaló que ambos están entrelazados por una relación fraternal, el gran Roberto Juarroz concibió su propuesta poética en las inmediaciones de eso que él denominaba mundo del pensar, Octavio Paz definió la poesía en El arco y la lira como un pensamiento no dirigido, Henri Meschonnic utiliza la poética como una práctica adecuada con la que agujerear el sentido. Estos y otros poetas -Antonio Porchia, Paul Celan (cuya palabra es convocada por Stella Alvarado al comienzo de una de las secciones de este libro), René Char, José Ángel Valente, etc.- entendieron sus propuestas poéticas como plataformas para pensar. En general, la poesía en español de una y otra orillas del Atlántico ha ignorado, cuando no despreciado, algunas de las conquistas de la modernidad, entre ellas esa que reconoce en la poesía un buen lugar para impulsar la reflexión y el pensamiento crítico; con frecuencia, por estas latitudes se ha entendido que la teoría no debía entremezclarse con cuestiones de poética, idea que ha generado una poesía deficitaria desde el punto de vista crítico. Estoy convencido de que Stella Alvarado es una excepción a esta regla y, por lo tanto, su poesía -por lo menos la que podemos leer en libros como el ya citado Cielo final (2008), La noche retrocede (2010) o Ascensión de lo leve (2012)- debería verse a la luz de estos planteamientos.
Así, más allá de la proyección sentimental, moral e incluso política y social que tienen estas Voces contra el muro, más allá de algunos motivos vehiculares que desempeñan una importante función simbólica a lo largo de todo el libro, más allá de ciertos elementos que ya habían aparecido en poemarios anteriores y a los que, con extraordinaria eficacia, esta poeta vuelve una y otra vez y con los que consigue articular un discurso dotado de una gran coherencia temática e imaginaria -pienso en el jardín, probablemente el motivo central, recurrente desde el inicio hasta el final del poemario, traído aquí no tanto como locus amoenus sino como escenario de iniciación, y con el jardín el silencio y la soledad como acompañantes necesarios de ese lugar de revelación, la condición del caminante o del viajero, la conjunción de la experiencia personal con el paisaje natural: “Tu voz desciende. / Naufraga en el silencio. / Todo se apaga. / Las aves enmudecen”, la disolución de la identidad, la frontera como ruptura del límite y lugar de cruce, etc.-más allá, insisto, de esos y algunos otros motivos, me parece que la idea que impulsa y alienta este libro, la raíz que lo sostiene, se encuentra en la consideración del lenguaje poético como una posibilidad radical para que surja la extrañeza y, con ella, la iluminación, el alumbramiento.
Entre los libros de poesía de Stella Alvarado que he podido leer, Voces contra el muro es, a mi juicio, el más potente, el más personal y arriesgado, acaso porque, sin renunciar a hablar desde ella misma, ha tratado de no hablar de sí misma (y esto lo escribo aun sospechando que entre el humus que alimenta este poemario hay una buena parte de vivencias vinculadas a su particular biografía), evitando de paso esa querencia tan extendida entre nosotros que eleva la anécdota personal a categoría universal. A mi parecer, la poeta ha querido dar testimonio de un tiempo y un escenario reales, pero para ello no se ha puesto a contar lo que ha sucedido sino lo que podría haber ocurrido, no lo que ha atesorado sino lo que ha perdido o ha deseado tener y por lo tanto le falta. Perder para crecer, la poesía enseña entonces que menos es más. Escombrar para construir de nuevo, airear el (sin)sentido con ligeras insinuaciones antes que cegarlo con tópicos que lo clausuren, esas podrían ser algunas funciones de una poesía desplegada sobre un lugar que todavía no ha aparecido, en el que la vida se manifieste no tanto como una mercancía comercial sino como un acontecimiento irrepetible, no tanto como un producto envasado al vacío y con fecha de caducidad sino como la coyuntura de un trance que, impulsado por la potencia del deseo, pueda ocurrir. En ese proceso, a partir de la premisa de que el mundo será otro si es otro el lenguaje que lo nombra, algunas palabras pueden desempeñar un papel relevante. Creo que esta es una de las lecciones que podemos aprender con este libro, un libro con el que, por cierto, hubiera disfrutado enormemente un pensador francés que dedicó muchas horas de estudio a la poesía, Gaston Bachelard, un analista que orientó su crítica de la poesía a la luz del aire, el fuego, la tierra y el agua, elementos materiales que cumplen una función estructuradora relevante en Voces contra el muro.
En ese hueco que el lenguaje a veces consigue dibujar y atravesar, en ese jardín donde anidan “los pájaros secretos”, en esa hendidura horadada por el vacío, se sitúa la palabra poética de Stella Alvarado, una palabra amenazada por el desgarramiento, la precariedad y la desaparición, surgida para dar cuenta de una incertidumbre y donde “mares y bosques / anuncian / el derrumbe / del estío”. Palabra de la pérdida y la búsqueda apremiante de sentidos, como diría Eduardo Milán, alejada de esos sucedáneos discursivos con los que trata de anestesiarnos el mercado del espectáculo, convencida de que hay vida conquistable más allá de los simulacros y las falacias que en forma de paraísos nos vende la publicidad. Así, cabe pensar que, como hace esta poeta, al activar esa palabra edificante y reveladora se traspasa lo superficial y se avanza hacia el logro de una mayor conciencia de realidad, desarrollando un trabajo al mismo tiempo sencillo y exigente que consiste, como repetía Foucault, en despegar las capas para alcanzar un contacto con lo real sin ningún tipo de añadido extraño, con lo que aguarda ahí, a la espera, bajo la superficie de una realidad con frecuencia demasiado blanda y autocomplaciente. En estas circunstancias, inteligencia, soledad y silencio acaban siendo los compañeros de viaje de Stella Alvarado en este libro, y con ellos construye una poesía marcada al mismo tiempo por la inestabilidad y un afán emancipador.
Dividido en tres secciones -“Geometría del silencio”, “El barro iluminado” y “L´image”-, precedidas, respectivamente, cada una de ellas por palabras de Juan-Jacobo Bajarlía, Paul Celan y Hanni Ossott con las que Alvarado ofrece algunas claves de lectura, rinde tributo o reconoce alguna deuda; en cualquier caso, son tres poetas a los que la autora de este libro se siente particularmente cercana y con los que comparte preocupaciones, intereses y planteamientos poéticos. El poemario se desarrolla in crescendo, con una escritura que muestra muy a las claras que el lenguaje es, como se lee en uno de los textos, “soplo de infinitud”, una escritura que -más que fijar o instaurar valores- pretende airear, abrir huecos, crear espacios donde el vacío pueda generar inéditas oportunidades de sentidos y el silencio se convierta, como en el caso de algunos poetas centrales de nuestro tiempo, en una poderosa herramienta de crítica y cuestionamiento. Emerge así una poética sustentada sobre la idea de que el centro carece de lugar, no tiene fijación en la que situarse y, por eso mismo, representa no tanto un punto de cierre como el inicio de una apertura hacia lo que hay al otro lado. En este sentido, la experiencia de la profundidad de la noche se muestra como una aventura de iniciación.
En estas circunstancias, creo que uno de los desafíos que nos lanza este libro consiste en salir de uno mismo, dar una vuelta por el ancho y diverso escenario del mundo, con la certeza, como escribió Juarroz, de que “el revés es la zona / donde se encuentra todo lo perdido”. Y ese objetivo únicamente puede alcanzarse con un lenguaje liberado de todo tipo de convenciones y prejuicios y a partir de un pensamiento crítico, asistemático y roto que encuentre su fortaleza en su fragilidad y su elasticidad y que cuestione las estrategias retóricas, analíticas y conceptuales con que habitualmente interpretamos las cosas del mundo. Ahí se encuentran, a veces, el pensamiento y la poesía. Ahí emergen muchos de los poemas que Stella Alvarado ha reunido en Voces contra el muro, un libro tocado de una intensa belleza crepuscular.
Como he señalado más arriba, me parece que el nudo gordiano, el meollo de la cuestión, radica en la relación que esta poeta ha querido establecer con el lenguaje, traído aquí como una herramienta de reflexión, crítica y transformación del mundo y sometido a una tensión extrema. Poesía: lugar vacío, libre, donde es posible, no seguro, escuchar la palabra callada y encontrarse con la nada creadora, donde penetra quien ha logrado desidentificarse, liberarse de todos esos prejuicios tan presentes en el imaginario occidental basado en la consigna “tanto tienes, tanto vales”. Por ahí se puede apreciar la relevante labor que ha llevado a cabo Stella Alvarado en este memorable libro, una labor que, en mi opinión, ha consistido fundamentalmente en liberarse de esos “cadáveres podridos” (Cortázar dixit) que impiden la emergencia de un lenguaje en libertad; para llevar a cabo ese proceso es preciso, como de manera implícita y no menos vehemente defiende la autora de este libro, desprenderse de todo lastre, desterrar del mundo todas las palabras que a lo largo de la historia lo han cercado con la intención de iniciar un camino inédito.

Zaragoza, Mayo de 2015

*Alfredo Saldaña Sagredo es Poeta y Profesor Titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Zaragoza.  Sus líneas de investigación se centran en la filosofía de la cultura, la teoría estética y la literatura contemporánea, con una atención especial a la poesía.
Miembro del Seminario de Investigaciones Culturales “Tropelías” , ha participado activamente en diferentes proyectos de investigación relacionados con el pensamiento literario español del siglo XX y su contextualización.
Profesor visitante en las Universidades de Cergy-Pontoise (Francia), Ca Foscari (Venecia, Italia), Tartu (Estonia), Ljubljana (Eslovenia), la Manouba (Túnez), Nacional de Mar del Plata y Buenos Aires (Argentina). Es autor de una prolífica obra poética y de más de un centenar de trabajos literarios y ensayos editados en publicaciones españolas y extranjeras. 

Monday, February 01, 2016

ASCENSIÓN DE LO LEVE - POEMAS - 2012


                                    
   En las Upanishad (uno de los más antiguos textos bramánicos) encontramos esta maravillosa cita: “Cuando alguien duerme, su voz se va en el hálito, lo mismo que su vista, su oído, su pensamiento. Así, el hálito lo absorbe todo”. El sueño es la expansión del alma en el infinito que, en una inmersión absoluta, nos convoca a participar del ser íntimo y a la vez, desconocido, de las fuerzas del universo.
   El sueño, ese animal etéreo, indefinido, nos da la idea del ser esencial, del más profundo yo desconocido, innominado.
   Una bella gâthâ de Fu-Daishi, nos obsequia la imagen de lo onírico como una instancia de la poesía en busca del ser.

Con las manos vacías voy y ¡mirad! La pala está
en mis manos;
avanzo a pie y sin embargo cabalgo en el lomo de
un buey;
cuando sobre el puente paso,
no fluyen las aguas, pero el puente corre.

   Nada puede ser tan ilógico, tan irreal como estos cuatro versos. Ellos representan el absurdo y la metáfora trasmutados en imagen. La imagen del poema que lleva en sus palabras la angustia y el desamparo, la desnudez del hombre que sabe que por ser un extraño soñante, es un viajero sin equipaje. Un yo despojado de su egoidad. Pocas cosas hay más etéreas, volátiles por definición, poéticas en consecuencia, que los sueños o las pesadillas. Rica en imágenes, la tempestad del sueño o de la pesadilla irrumpe con todo su furor y no sabemos con exactitud dónde nos encontramos. El espacio geográfico soñado tiene un aspecto desolador como una inmensa llanura movediza cubierta de nieve o de arena. La jerarquía de aquello que llamamos tiempo, la noción de temporalidad,  desaparecen. Nuestro cuerpo se agita descontrolado. 
   Lo poderoso y lo aéreo se atraen y mixturan, la densidad y lo leve se confunden en un extraño abrazo. El alma se estremece, desvalida, indefensa. Extenuados, regresamos del sueño luego de haber sido juguete de fuerzas desconocidas con la sensación de habernos trasladado a un universo absurdo. ¿Y qué es el absurdo, sino ese tiempo y ese espacio vividos que nos enfrenta con la multiplicidad del ser y con otra realidad?
  Y es de poetas revelar y cuestionar el realismo, la soberanía de lo real, la eternidad de los sueños, y en este caso, la manifestación inapelable de la imagen en los poemas de Ascensión de lo leve, todo un libro alegórico. 



Ascensión de lo leve, por Manuel Losada

La noche trasciende su materialidad en los poemas de Ascensión de lo leve de Stella Alvarado. Visionaria y ritual, la imagen es la sustancia del poema. Incorpóreo o tangible intuimos el combate entre el sueño y la vigilia; batalla sólo nombrada a través del símbolo.
Desde la alegoría asistimos al teatro de un mundo terminal: lo temido, la ausencia, la noche oscura del alma, el puro interrogante. Y podemos hablar de  oscuridad o de tinieblas sin nombrar a la angustia, pues aquí asistimos a su derrota –temporal, sí- más no a su negación.
En Ascensión de lo leve un hálito de vida se filtra por las grietas, se eleva y estalla iluminando la noche, entre las tinieblas donde nace negra la lluvia, acuchillando esos vientos de vida y de agonía que rondan en el umbral del mundo.
Stella Alvarado escribe desde el tenaz fulgor de la obsidiana, filosa escritura que escinde mas no ahonda ni expande la ausencia de los dioses pues en ese acto poético nace la llama devoradora, las sombras cautivas detrás de los espejos, el espacio desierto.

Desde el temblor, atravesemos entonces, la noche inmóvil con nuestras máscaras inciertas, nuestro propio cielo, nuestra tierra desvanecida en el vacío, pues, como dice la poeta: En la desnudez de tanta sombra / nada sé / en esta oscuridad total / donde el silencio acecha / jamás podré saber / cuando despierto.

Wednesday, February 04, 2015

8va. FERIA DEL LIBRO - MAR DEL PLATA -2012

MUJER Y LITERATURA

STELLA ALVARADO
PRESENTA
Las escritoras secretas o el fruto negado


Sábado 17 de Noviembre - 20:oo Hs.
Sala Daniel Boggio
Carpa Plaza Mitre


Una historia de la literatura planteada en términos de cultura silenciada. La cultura
femenina, perteneciente a un colectivo social vedado a causa de su sexo, es una cultura
subalterna que ha dialogado y también polemizado con la cultura dominante. Las
escritoras son quienes mejor han entendido y practicado lo que ahora se denomina
interculturalidad porque, a lo largo de los tiempos, han tenido que manejarse con dos
códigos, dos lenguajes y dos mundos diferentes que separaban lo privado de lo
público, la vida del arte, la tradición oral de la escrita, lo doméstico de lo intelectual.
Este encuentro señalará un recorrido por las instancias históricas de escritoras de
Oriente y Occidente desde siglo X hasta la actualidad.

RIO GRANDE REVIEW - UNIVERSIDAD DE TEXAS

La sombra del infierno, la huella del paraíso
en la obra de Leopoldo María Panero

                   Ensayo de Stella Alvarado publicado en:


Río Grande Review Revista bilingüe
deLiteratura y Arte Contemporáneo
Otoño 2012 - Primavera 2013
Número: 40-41
Universidad de Texas - año 2012/2013

Río Grande Review (o RGR) es una revista bilingüe
(Español e Inglés), literaria y cultural, fundada en
septiembre de 1981 en El Paso, Texas. Es una de las
publicaciones emblemáticas de la Universidad de
Texas en El Paso. Es editada por los estudiantes del
programa de Creación Literaria de la misma
Universidad y tiene una periodicidad de dos ediciones
por año. Hasta 2013 se han realizado cuarenta
ediciones de la publicación. Algunos números de la
publicación han tenido temas monográficos como la
violencia, l’impostura, lo Kitsch y Camp, poesía visual
y narrativa gráfica, entre otros temas. La revista
promueve la literatura mundial y de la frontera entre
México y Estados Unidos.

Sunday, November 30, 2014

7MA. FERIA DEL LIBRO: MAR DEL PLATA - 2011

Sábado ábado 12 de Noviembre - 20 hs.
Borges y el enigma de la poesía
Disertante: Stella Alvarado
Sala Enrique D. Borthiry
Carpa de la Plaza Mitre

                     Los esperamos para celebrar el enigma de la poesía configurando nuevas expresiones y revalidando las que existen desde antes de la Historia; poesía, como atributo proteico del dios cambiante de las formas, donde la palabra se fusiona con su esencia atemporal.

Tuesday, August 07, 2012

INTERIORES-CICLO DE POETAS

LA POETA INÉS MANZANO PRESENTANDO A LA ESCRITORA STELLA ALVARADO, EN LA BIBLIOTECA "JOSÉ INGENIEROS" (VILLA CRESPO, BS.AS.) - JUNIO 02 DE 2012


 

Sunday, March 27, 2011

La noche retrocede

- ¿Cómo aparece La noche retrocede? ¿Son poesías recientes o fueron escritas hace años y recién ven la luz ahora?
- Los libros no aparecen, sino que se hacen. Quienes sí surgen sin causa aparente, son los poemas. Imprevistamente, ellos llegan. Todo libro nace como resultado de la reunión de instancias que los poemas encarnan; una arquitectura ficticia en paisajes desolados, sensaciones, sonidos, imágenes que, imperiosos, reclaman nuestra atención y se nos imponen para que les otorguemos un cuerpo. La noche retrocede pertenece a un nuevo ciclo y está organizado en cuatro estancias: Territorios insomnes; El color de la oscuridad, Abolición de la sombra y La noche retrocede. Estas secuencias son, además, un homenaje a la filósofa María Zambrano, a Gorostiza, Civitareale y José A. Valente, poetas fundamentales de la naturaleza. Los poemas de La noche retrocede, fueron escritos a lo largo del año 2010; la mayoría de ellos en la cercanía de las playas de Santa Elena.

- Las cuatro partes en que está dividido el libro hacen referencia a la noche. ¿Fue la noche su musa inspiradora? ¿Por qué?
- La musa inspiradora para mí no existe. Existe sí, una apertura de las percepciones sensoriales; sobre todo en lo auditivo y lo visual, luego el arduo trabajo de darle forma a esas sensaciones. La temática de mis poemas tiene mucho de onírico, de paisajes vistos en un sueño bajo una luz de fantasía y en un ámbito que puede ser urbano, desértico, o ambos entrelazados, girando al mismo tiempo con la soledad o el vacío de algunos lugares. La relación entre el luminoso mundo de las ideas y el oscuro mundo de la realidad se corporiza entonces en el poema, de manera tal que la letra se hace luz sobre un territorio en el que una mirada nos dice que la noche nos ha llenado los ojos con su oscuridad, pero que nosotros la usamos para vislumbrar la luz. En el caso de este libro, la noche está ahí para ser atravesada.

- En muchas de las poesías hay una relación muy cercana con la naturaleza, concretamente el mar, la sal, la luna. ¿Coincide?
- Cierto, los árboles o el cielo, las aves, la luna, o el mar, son motivos recurrentes reflejados en mi escritura. Estoy muy consustanciada con la naturaleza que me rodea. Además de los libros, es mi compañía más constante. La referencia a la noche tal vez tenga que ver con que muchas veces, las sombras cambiantes de esos momentos se filtran por la ventana y llegan para nutrir mi asombro. O tal vez sea porque en mi infancia la noche significaba liberación para pensar, imaginar, dormir y, claro está, para soñar. Por otra parte, está el lenguaje, que mediante imágenes verbales materializa las emociones y las ideas que nacen tanto de mi intimidad más profunda, como de mi relación con el mundo.
Creo, además, que en mi escritura intento expresar la fugacidad de la existencia, de toda existencia, las manifestaciones y variaciones de la naturaleza vinculadas con situaciones anímicas, cuestiones de carácter ético y, a veces, metafísico, el posible sentido de las cosas…. Para mí sigue siendo admirable la poesía de Emily Dickinson que introduce una mirada absolutamente original para examinar el mundo, la presencia de lo humano y, lo más llamativo, un universo de pequeños insectos….
La contemplación de los momentos crepusculares, la noche, el cielo, el mar, los pájaros y el nacimiento de la luz, son mis obsesiones dominantes.

- ¿Qué tiene la noche para los poetas? Hay una larga tradición de poetas que le escribieron a la noche...
- Los poetas que he leído, aquellos que le escribieron a la noche, se mueven como sonámbulos hacia zonas que muchas veces intuyen oscuramente, hacia lugares a los que son atraídos como la mariposa hacia la llama. Georg Trakl, entre ellos, quien escribiendo acerca de la noche, lejos del tiempo y del espacio, lejos del resto del mundo, le ha dado el valor absoluto que le corresponde a esta presencia intangible por excelencia.

- ¿Cuándo escribe?, ¿de día, de noche?, ¿cómo nace una poesía suya?
- Hay cuestiones que sólo pueden ser pensadas en medio del acto de escribir. Todo trabajo de escritura es una búsqueda del sentido oculto que se esconde detrás del sentido aparente de este mundo. Escribo para poner un cierto orden en el mundo (no sólo el exterior) y para clarificar en lo posible mis ideas. Personalmente, creo que para materializar estas instancias no existe horario diurno o nocturno, o un lugar predeterminado. Como te decía, permanecemos en el mundo con los sentidos abiertos para recibir lo que el mundo quiere decirnos. La poesía se nutre de percepciones. Por otra parte, creo que la escritura es el resultado de un impulso que llega solo y que trae consigo imágenes y palabras. Un poema se da de un modo enigmático. Comienza con un ritmo. Un ritmo todavía vacío. Un sonido apenas, una percusión, un timbre. Luego aparece el lenguaje y entonces empieza un diálogo entre sonido y sentido mediante el cual el poema se va construyendo. Pero la poesía no consiste sólo en la escritura de poemas. Va mucho más allá de esto. La poesía, para mí, es un modo de estar en el mundo.

- ¿Por qué no tienen títulos las poesías?
- Los poemas de La noche retrocede prescinden de título porque estos surgen con la primera palabra. Ésta, a su vez, condiciona las siguientes, les imprime una tonalidad. Por lo que el título, en ese preludio poético, está ausente; es un elemento ajeno al poema propiamente dicho. El título llega después y por otra circunstancia. Con frecuencia deriva de una reflexión. No está incluido en el momento que da nacimiento al poema. La falta de títulos en cada uno de los poemas forma parte de un estilo; por ello preferí incluirlos en el índice donde aparece, a manera de título, el primer verso de cada poema. Y el resultado final, la conformación de su lectura, determina otra lectura y sugiere un estilo más.

- ¿Qué sentido tiene para una poeta publicar un libro?
-Un libro, al fin y al cabo, testimonia por medio del lenguaje las íntimas palpitaciones del corazón humano, el dolor y su geografía, la herida oscura, la confusión de origen, la palpitación vital para nacer, como señala Manuel Losada en el prólogo. El libro es el nexo por excelencia entre el autor y el lector con quien, finalmente, son compartidas estas experiencias. Es sabido que escribir es un viaje profundo a través de la propia escritura, y luego otro viaje a través de los lentos canales de distribución del libro….. Lamentablemente, la poesía en nuestro país no suscita ningún tipo de atención en el mercado editorial o en la maquinaria de la crítica “mitócrata”, por lo que muchas veces me he visto en la situación de practicar lo que llamo “literatura de cajón”….

- ¿Existe una literatura femenina, Stella….?
- Existe una antiquísima tradición de escritura femenina que no se refleja en los manuales de historia de la literatura. Claro, existe una literatura femenina y también una literatura masculina, pero no en lo que se refiere a los autores o autoras que la practican, sino a sus contenidos. Algunos géneros de discurso, metáforas, imágenes e ideas de gran repercusión han sido creados por mujeres. En la literatura italiana el ejemplo más conocido es el de Christine de Pizan, que con su obra La ciudad de las damas, en el siglo XV, formuló la hipótesis de la ciudad como espacio utópico, idea que después replantearía Tomasso Campanella con La ciudad del sol, y que llegó a nuestro siglo de la mano de Las ciudades invisibles de Italo Calvino.
Mientras esto sucede tanto en Europa como en América, ¿qué es lo que ha ocurrido con las mujeres escritoras de Oriente, sobre todo con escritoras en el Japón cuya literatura aún no ha llegado a nuestras manos?. Esta especie de “fenómeno” de la mujer que hace literatura, no es nuevo: ha existido desde la primera manifestación de su literatura. La historia de Gengi, escrita probablemente en la primera década del siglo XI por Murasaki Shibiku, es una compleja novela, fundacional, que inspiró otra famosa: El libro de la Almohada, elaborada por otra mujer: Sei Shãnagon. El libro de la Almohada describe los crepúsculos primaverales y las noches de verano, las tardes de otoño y los amaneceres de invierno. Los más mínimos detalles de las cuatro estaciones, incluyendo sus sonidos, crean una atmósfera irreal y poética. Esta autora pertenecía a un extraordinario grupo de mujeres que vivieron durante el período Heian, e hicieron del diario su forma predilecta de escritura.
Pero volviendo al Occidente del siglo XIX, se extendía la imagen de la mujer como un ser frustrado, especialmente en el caso de las artistas y escritoras y, sobre todo, en el de las poetas, que fueron ridiculizadas y en muchos casos ignoradas, humilladas o con su obra consumida por el fuego como le sucedió a la poeta alemana Else Lasker-Schüler.
Por otra parte, la actividad de las mujeres dedicadas a la crítica literaria, recogiendo, compilando y catalogando obras de otras escritoras, comienza de forma sistemática en el siglo XVIII, como testimonia Jolanda de Blasi en una antología del año 1930, en la que rescata del olvido a más de setenta literatas de ese siglo.
Como verás, esto no sólo confirma la presencia de mujeres eruditas, sino que acentúa la presencia femenina constante y muy consistente en todos los géneros literarios desde tiempos lejanos. No obstante, en las diversas historias de la literatura, las autoras aparecen descontextualizadas, presentadas como “casos excepcionales”, es decir, fuera de las corrientes y movimientos afines. Ha ocurrido con la poeta mejicana Juana de Asbaje, quien ya en los albores del 1600, se adelanta a Freud y a los precursores del surrealismo afirmando en su obra Primer sueño, que la verdad acaso pueda lograrse por la revelación del subconsciente. Lo mismo les sucedió a George Sand, Colette, Silvina Ocampo, Victoria Ocampo, Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar, Simone de Beauvier, Blanca Varela, Leonor García Hernando, sólo por mencionarte algunas pocas.

- ¿Cómo ve la poesía en la Argentina?, ¿sigue siendo un movimiento críptico?
-La poesía sigue estando en las calles, en mesas de cafés, en parques y jardines, en los anaqueles de las librerías, en nuestras bibliotecas…..He tenido el placer de participar en frecuentes reuniones con poetas y escritores tanto en el interior del país como en la ciudad de Buenos Aires. Allí existen espacios de interacción entre autores y lectores sumamente enriquecedores. Son encuentros donde la literatura -y fundamentalmente la poesía- persiste y, al mismo tiempo, se comparte la experiencia de la escritura con los propios pares. Si estos espacios son amplios o reducidos y minúsculos, no importa, porque son los lugares desde donde se ofrece resistencia al abandono de nuestra propia condición lingüística.

Thursday, December 16, 2010

Premio ALFONSINA - Edición 2009

Diciembre 20 de 2010
La escritora STELLA ALVARADO ha sido distinguida por
la Secretaría de Cultura de Gral. Pueyrredon
con el Premio ALFONSINA, edición 2009
a la CREACIÓN LITERARIA
por su destacada labor en el área artística y cultural.
En la foto recibiendo el galardón de manos del escritor Eduardo Balestena


Wednesday, December 15, 2010

LA NOCHE RETROCEDE

En La noche retrocede, Stella Alvarado nombra y al hacerlo restituye aquello que se había alejado o desaparecido en el horizonte. La pureza de lo nombrado resplandece en su poesía, donde la música se vuelve nombre y el nombre, a su vez, se vuelve nexo que se corresponde con el destino total del universo: vínculo entre criatura humana y naturaleza.
Los poemas de La noche retrocede, proponen explorar territorios olvidados para aprender una nueva geografía, cuyo centro es ese lugar de donde parten surcos de luz entre tinieblas densas. Mostrar la ausencia, tocar el vacío donde el silencio se ilumina y la luz se hace silencio. Iluminar el vacío fuera de nuestro mundo racional, el borde de otro espacio. Todo poeta es habitante de ese gran espacio: el del dolor y su geografía, el de la herida oscura, la confusión de origen, la palpitación vital para nacer. En esta nueva entrega de Stella, lo poético gira alrededor de lo omitido en círculos reiterados y obsesivos, en un incesante ritual de ocultaciones y descubrimientos. Un viaje por el interior del sí mismo, un descenso a los ínferos de su alma, al dolor informe de la vida, a ese silencio desterrado de una sangre cargada de luz: las entrañas de la conciencia, el templo de la soledad.
Las imágenes poéticas, insistentes, penetran en un territorio inexplorado, proscripto, donde se percibe la música de las entrañas, la potencialidad onírica de un lenguaje que revela las máscaras insospechadas del ser, la fragmentariedad de lo humano, una infinita presencia de ruinas, de pasiones que han naufragado, de un mundo a la deriva atravesado por oscuros cauces. Una experiencia subterránea, un retorno a las fuentes, un descenso -al decir de Coleridge- a la tierra incógnita del alma. La noche retrocede con sus dioses. Asistimos a un eclipse de lo sagrado, donde los dioses se han retirado. El hombre sin dioses está perdido, confinado en un contorno vacío, sin camino en un mundo desacralizado. La poesía se hunde en esa noche, noche oscura del ser, para adentrarse en su verbo. El signo indescifrable se presenta en cada poema; poesía y verdad, un poema no escrito. La temblorosa llama del que habla y es hablado. Pero, ¿quién aparece entre esas sombras abolidas?
En La noche retrocede, el lenguaje ilumina sin nombrar (este es atributo de los dioses) donde la poesía es soliloquio de la naturaleza, hablando a través de ella como en los himnos ancestrales. Pero el poeta, los poetas y aquí Alvarado también, deben retroceder junto a la noche para formular los interrogantes y recoger la respuesta -que nunca es definitiva- ignorando los límites/ el borde del espejo/ que imita la vida vagamente, como nos dice en uno de sus poemas.
La poesía cobra su fuerza en el borde donde la luz se disuelve en tinieblas, más allá de lo inteligible; poesía que nace como ímpetu hacia la claridad desde esas zonas oscuras hacia el origen, en búsqueda de algo extraviado para darlo a la luz. Stella Alvarado va a la búsqueda de sus propias tinieblas y del proceso alquímico para llegar al espejo donde indaga el reflejo de una experiencia que, al vivir, se acerca más y más al sentido palpitante de la vida.
Manuel Losada

Wednesday, November 17, 2010

8 PREGUNTAS - DIARIO LA CAPITAL

1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario y cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?
-En general los errores, si son de orden tipográfico, no me molestan: forman parte del “paisaje” del texto. El error que sí me incomoda es la publicación de algunos libros a los que luego llaman literatura… La literatura es una suma de saberes, una reflexión infinita, un actuar de signos…
2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquiera otra obra de arte?
-En toda obra de arte es posible encontrar fielmente reflejado nuestro yo más genuino. Pensamientos, sentimientos, ideas o pasiones que nos son propias. Desde la película “Feos, sucios y malos”, hasta “Orlando”, pasando por el dulce estridentismo de la música de Mozart, la envolvente de Bach o alguna ópera de Wagner. Si no ¿cómo explicamos el profundo impacto interior que nos causa la observación de una obra pictórica, el sonido de los instrumentos de una filarmónica, la lectura de los clásicos griegos y latinos, la historia de Kaspar Hauser o la magnífica danza de Isadora Duncan que podía “bailar ese sillón” o aquella famosa instantánea del salto de Nijinsky en la que, obstinado y ya loco, desolado, danzaba eternamente fuera del fluir del tiempo?
3) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?
-El silencio, tal vez; ese espacio en blanco mucho más revelador que la palabra más precisa. Porque el poema no surge de un espacio geográfico específico. La palabra no puede alcanzarlo todo. Tiene límites. Y sólo el silencio la salva de esos límites. Yo he tomado este camino como persona y como escritora: cuando escribo, la búsqueda es hacia el interior de mí misma, en el silencio; luego, el pensamiento y las imágenes se expanden mucho más allá de un sitio geográfico determinado.
4) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?
-En este momento, el de un personaje de Juan-Jacobo Bajarlía, Finnegan, en el siguiente pasaje donde Finnegan escucha estas palabras de “el otro”: “Detente. Sísifo siempre resbalaba. Cargado con la voluntad nunca llegó a la cuesta. Tántalo, ansioso de verdad, siempre tenía sed. Anteo, nutrido por la tierra, rehacía sus fuerzas, pero se debilitaba al instante cuando las aguas borraban su memoria. Detente. Detente. Recuerda que Tyresías quedó ciego por ver la desnudez, y que Edipo se arrancó sus ojos y fue un mendigo por buscar el Paraíso perdido. El hombre es una señal que se agita en el vacío, a la espera de otra señal que vendrá cabalgando con la muerte. Retrocede. Aún es tiempo. Los números de Pitágoras devoran el mundo y los átomos de Demócrito vacían tu mirada y llenan de fuego los abismos. Prometeo está dormido todavía, y cuando despierte el mundo será un desierto lleno de piedras imprecisas”.5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?
-No es algo que como escritora me interese hacer. Tampoco como lectora. Pero recuerdo que cuando leí por primera vez “La Divina Comedia”, a los doce años, rogaba poder surcar esos pasajes misteriosos de la mano de Dante y de Virgilio…
6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?
-En una lejana y ahora inexistente biblioteca, “El corazón de la serpiente”, obra rusa antológica de ficción científica. Libro raro e inhallable. Creo que más que apropiármelo, lo rescaté del olvido o la destrucción.
7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar a tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?
-Suerte que los hongos son seres subterráneos, que se nutren solamente de materia orgánica y agua. Es decir que viven en lugares húmedos y obscuros. No ocurre eso en mi biblioteca. Pero como en el mundo de la ficción todo es posible, “sacrificaría” gustosamente una pila que, por pudor, nunca me atreví a donar; no sea cosa que a alguien se le ocurriera leerlos…… Salvaría “El arte de la memoria” de Francis Yates, para recrear permanentemente el ‘Anfiteatro de la memoria’ de Giulio Camillo, con todos mis libros leídos hasta el presente.
8) Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?
-He tenido el extraordinario privilegio de compartir largos momentos con muchos de mis escritores admirados y también la dicha de haber entrevistado a algunos de ellos para este Suplemento y para mi revista Apofántica. Así es que todos mis interrogantes ya han sido colmados con sus palabras y con otras respuestas halladas en sus obras que, en definitiva, representan el corpus de su esencia humana.

Wednesday, June 09, 2010

ANTOLOGÍA - Asociación Canadiense de Hispanistas

El 30 de mayo 2010, se realizó el 46 Congreso de la
Asociación Canadiense de Hispanistas, en la Concordia University, Montreal, Quebec, Canadá, con la presentación de la Antología Mural y Virtual El espacio no es un vacío, incluye todos los tiempos.
La poeta y ensayista marplatense Stella Alvarado ha sido seleccionada junto a otras 200 poetas de todo el mundo para integrar esta Antología, celebrando en sus poemas a las siguientes poetas:Else Lasker-Schüler de Alemania; Celia Gourinski de Argentina y Marguerite Yourcenar de Francia.
Esta Antología, completamente en español, propuesta por la escritora Marta Zabaleta, es la cumbre del proyecto: “Mujeres y palabras en el mundo (Women and Words in the World, WWW), una red internacional fundada por Zabaleta, dirigida e integrada sólo por mujeres escritoras y que tiene su sede en Londres, Inglaterra, donde ella reside.

Tuesday, May 04, 2010

CRÓNICA DE INMIGRANTES

PRÓLOGO: (Frag.) “A mediados del siglo XX, miles de hombres y mujeres cruzaban el Atlántico huyendo del hambre y de la miseria de la posguerra europea, entre ellos Rino Gobbo y Líbera Gumier. Para ellos y otros inmigrantes dejar la patria significaba, de alguna manera, morir un poco. Hace 55 años que ellos desembarcaron en Argentina y en ella se instalaron como parte de la gran oleada de inmigrantes que abandonó su país de origen a causa del gran flagelo de una guerra incomprensible.
Provenientes de diversos lugares del mundo, los inmigrantes son las auténticas figuras que junto a la rica tradición de nuestra tierra, conforman lo que es hoy la cultura argentina.
Guiados por esas insospechadas fuerzas subterráneas que sostienen a hombres y mujeres en épocas crueles, ellos son el claro ejemplo de que dos personas, unidas por el valor de sus convicciones, pueden determinar el curso de la propia historia”.

Stella Alvarado

Thursday, April 08, 2010

Stella Alvarado, Primer Premio Provincial Mujer Innovadora 2009


LA ESCRITORA ES GALARDONADA CON EL PRIMER PREMIO
PROVINCIAL
“MUJERES INNOVADORAS 2009”

El martes 10 de noviembre de 2009, el recinto de sesiones de la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires se vistió de gala para recibir a más de 120 mujeres provenientes de todos los puntos del territorio bonaerense que fueron galardonadas con el "Premio Mujer Innovadora 2009".

La escritora Stella Alvarado, poeta y ensayista marplatense, fue distinguida por su ininterrumpida trayectoria literaria y cultural con el Primer Premio Provincial Mujeres Innovadoras 2009, Rubro Letras, reconocimiento otorgado por la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires a las mujeres que se destacan por su labor cultural.La escritora, biógrafa del poeta Juan-Jacobo Bajarlía, es autora (entre otras publicaciones) de los poemarios “Galaxia de Venus”, “Más allá de la luz” y “Cielo Final”. Es, además, directora y fundadora de la prestigiosa revista-libro Apofántica (literatura y artes) publicación que -desde la ciudad de Mar del Plata- ha ganado proyección internacional.

Estos premios que otorga la legislatura, reflejan el grado de reconocimiento hacia la labor de la mujer en los ámbitos de la cultura y se entregan anualmente en cumplimiento de la Ley 13.020 que establece la Comisión de Igualdad Real de Trato y Oportunidades –presidida por el senador Daniel Expósito- y evalúa las postulaciones que, los representantes de 134 municipios elevan para que las mujeres destacadas en distintos rubros de su localidad reciban la distinción.

Cabe mencionar que la Diputada Provincial Julia García, impulsora de la postulación de Stella Alvarado, fue la designada para entregar el galardón en manos de la escritora.



Monday, April 05, 2010

Prólogo a CIELO FINAL

Una flor a orillas de la muerte
Por Alfredo Saldaña
El tiempo de la palabra o la palabra en el tiempo. Agrupa aquí Stella Alvarado, con el título de Cielo final un universo poético e imaginario donde la poesía es palabra en (contra) el tiempo, palabra que lucha por permanecer en la memoria una vez que ha hecho su trabajo el arrasador ángel de la historia del que hablara Walter Benjamin, palabra de arena que trata de resistir los embates del viento, palabra de luz que intenta abrirse paso entre tanta oscuridad, palabra de agua que desgarra con su grito las venas encendidas de la tierra, palabra que no renuncia a la construcción de un imaginario alternativo: Soy/una extraña que teje en raíces milenarias/palabras de otros mundos. Algo de todo esto -y mucho más, por supuesto- encontramos en esta extraordinaria suma poética de Stella Alvarado, donde la palabra -enfrentándose a través de ese motivo recurrente en la lírica contemporánea que es el espejo- encuentra su paraíso innominado entre los márgenes del poema.

Organizados en cinco secciones -Mitologías, Torre de Tübingen, Reinos, El cuerpo hablado y Donde el sol se detiene-, estos textos están escritos o trazados a la luz de la premisa de que realidad y ficción son muchas veces territorios si no indistintos al menos intercambiables. La vida se abre paso en ambos con la misma fuerza e intensidad y el poema surge entonces para dar testimonio de ese acontecimiento. La vida llevada al papel -biografía ya por lo tanto-, convertida en escritura, trazada por el yo poético entre el ir y venir de las líneas del poema, y sobre ella ese caos muchas veces irresoluble en que deriva la conciencia de un sujeto materializada en el lugar de un cuerpo, cuerpo que deja de ser el soporte de una conciencia para convertirse en el escenario de la palabra. Al abrigo de una reveladora cita de Bataille de inspiración aristotélica -Abro en mí un teatro donde se representa un falso sueño-, la escritura poética de Stella Alvarado es, por eso mismo, sustancialmente auténtica y sincera puesto que busca la catarsis sin desestimar la mimesis (incluso en versos en los que declara: Hablo de estrellas/de soles/y tus miradas/cuelgan sobre la tierra/negras/como un cielo agonizante), y ello sin dejar de concebir la vida en el fondo como una representación en la que la verdad (la verdad poética, claro) no deja de ser la construcción de la conciencia de un sujeto.

Heredera de lo mejor de la literatura visionaria del romanticismo inglés -y en este sentido algunas imágenes son verdaderamente brillantes: Mis ojos son soles enceguecidos/en tu impenetrable noche- y de la tradición alemana que se inicia también en el romanticismo (alguien como Hölderlin, que alcanzó la revelación sumido en las tinieblas, es homenajeado en uno de los capítulos) y culmina en el expresionismo y el surrealismo de comienzos del siglo XX (escritoras como Nelly Sachs y Else Lasker-Schüler son citadas de algún modo en el texto y de ellas probablemente -con R. M. Rilke al fondo- procedan algunos motivos dominantes de esta escritura como puedan ser la sombra y el ángel). Así, con estas y otras fuentes Stella Alvarado ha ido configurando un universo lírico en donde la palabra poética es, antes que respuesta, interrogante, más que destino trazado viaje amenazado por la incertidumbre y el asombro (y en ese sentido muchos poemas del libro se plantean como un desafío a la extensión de este territorio aciago que es en muchas ocasiones la vida). Por otra parte, se trata de una escritura -como no podría ser de otra manera, dada su raíz romántica- profundamente sentimental, cuajada de emociones y afectos y sin caer en ningún momento en el patetismo o la expresión más tópica, escritura sentimental y -a la vez- dotada de una honda carga de sensualidad (véanse, a modo de ejemplo, los poemas Existencia en la carne y Ella lleva) que hace de esta poesía un verdadero paraíso sensorial.

Stella Alvarado nos ha entregado con radical generosidad y belleza mucho de sí en este volumen; mi deseo es que el sol sea manto, y no mortaja, que alumbre con su luz la recepción de estos textos en este desierto no de arena sino de palabras que es la vida, que se produzca el milagro de la verdadera comunicación literaria, que la lectura justifique con su presencia el sinsentido de la escritura.

Zaragoza, España. 2008

Sunday, April 04, 2010

Epílogo a Cielo final, por Esther Andradi

El cielo prometido
El ángel caído pierde el reino y consigue a cambio un cuerpo que duele, que se adueña de su melancolía, y de su sexo, de su carne. De su deseo.
La pérdida del reino es la conquista de una piel, glándulas y sentidos, y a ese territorio remiten estos poemas.
Una luz en las tinieblas, el derecho a soñar, sueño innombrable en el hueco de mis manos, que escribe Stella Alvarado.
Poesía que habla de un cielo recuperado, propio, de esa luz conquistada a pura lágrima. De ángeles nómades, ambulantes, viajeros.
Son los pájaros del alma, de bocas cansadas y cuerpos silenciosos, hasta que un golpe de alas despierta al viento.
Son esa tregua para engañar al huracán, como espera la poeta. Tregua que acaba, sí o sí, al final del cielo, imponiendo su grito entre los gritos.
En este viaje ha convocado a los maestros: Else Lasker-Schüler, Hölderlin, Bataille, Celia Gourinski, Juan-Jacobo Bajarlía....; sus afinidades electivas la acompañan. Inspirada también en la niebla, la tempestad y el mar que devuelve un aire en brumas, Alvarado ha elegido ese camino para contar los confines vislumbrados desde las sombras.
Soy una extraña que teje en raíces milenarias palabras de otros mundos, sabe.
Mientras, el ángel cae en picada, deshecho el mito, escombros de su torre, memoria de estrellas, atrapado en la oscuridad.
Pero entretanto quién le quita lo bailado.

Esther Andradi
Berlín, junio 2008

Stella Alvarado en la ANTOLOGÍA "LA MUJER ROTA", Mex. 2008


PORTADA "LA MUJER ROTA", Mex. 2008

La ensayista y poeta marplatense
STELLA ALVARADO
integra el presente volúmen junto a poetas y autores hispanoparlantes.



Saturday, April 03, 2010

REVISTA SAUDADE NRO. 10


SAUDADE: REVISTA DE POESÍA DE PORTUGAL
Nro. 10 - Junio 2008
Director: Antonio José Queiróz

Simulacro del ángel
por Stella Alvarado

Hubo un tiempo antes de este tiempo
sueño dentro de un sueño
donde mi cuerpo
fragmento de otras vidas
jugó a ser inmortal.
Artificio.
Pájaro ciego
entre máscaras
de ojos impiadosos
con el mezquino sabor de la victoria
en la inútil
eficacia de la vida.
Ángel cubierto de sol en medio de tinieblas
dancé sobre un cadáver
donde las flores
mueren
en la órbita de un puente
donde gravitan los ocasos.
Simulacro.
Prójimo de la eternidad y la basura
anfitrión de nadie
en el desierto.

Stella Alvarado, Más allá de la luz


El cosmos y el ángel
Por Juan-Jacobo Bajarlía
(Prólogo a
Más allá de la luz)

Josué pudo detener la marcha del sol, y el nuevo Dios y el arcángel descendieron en el primer Infierno y observaron fragmentos de criaturas y otros astros. Algazel, a su vez, en el Siglo XIII alcanzó la órbita del sol y vio a Dios sentado sobre una plataforma de cristal desde la que trituraba a los seres y pedía piedad para el universo. Se anticipó, de alguna manera, a Lautreamont, cuyo Dios, en los Cantos de Maldoror, masticaba a sus criaturas en señal de repulsa.
Los poetas siempre asecharon el infinito para exaltarlo o destruirlo. El cosmos fue el predio para rebelarse contra sí mismo y contra todo lo existente. Ahora Stella Alvarado, en Más allá de la luz, viaja también por los espacios orbitales para hacer de los astros una pasión identificada con el ser. Ella será la luna que se destruye o corre enloquecida, el sol que aún pretende erguirse o que será alcanzado por otras fuerzas que lo harán claudicar.
Stella Alvarado dice: “He venido a volar/entre el ángel y el monstruo,/el sol abierto en mis manos/ construye fortalezas/de alquimistas”. Después, todo es desolación: “La luna se deshoja/entre las ramas./Fantasmas de antiguos faraones/rondan y se estrellan/contra espejos”.
Como Algazel, Stella Alvarado tritura y es triturada. ¿Será todo esto la grandeza de la poesía? Podríamos estar equivocados, pero no será (como expresaba el título del panfleto contra Aragón que en 1932 lanzó en París André Breton) La misére de la poèsie.

Buenos Aires.2000

Friday, April 02, 2010

Acerca de Más allá de la luz, por J.A. Madrazo

Luz que ilumina el dolor
Por Jorge Ariel Madrazo

«Es poéticamente como el hombre habita la tierra». La célebre línea de Hölderlin podría parecer un anacronismo o una aspiración utópica. Pero el gran lírico alemán aludía así -con exactitud- al yacimiento que sustenta a la propia condición humana: la palabra, la voz dadora de sentidos. Vale decir: esa experiencia poética que a juicio de otro grande, el estadounidense William Carlos Williams, purga y redime los males del mundo. Las cuatro series (así rotuladas por la poeta) que conforman este “Más allá de la luz”, ambicioso conjunto de poemas de Stella Alvarado enriquecido por los óleos de Susana Carrera, dan cuenta de ese movimiento -a la vez de elevación y profundización- centrado en una búsqueda sin fín: la esencia del tránsito humano. Porque -Alvarado lo sabe- todo poema habla desde la carencia, desde lo que no fue, no es y acaso nunca sea: es el canto a una ausencia. Un vacío generador de poiesis, una falta de la que nace el deseo. Todo lo cual puede, como en este caso, traducirse en grito, aullido, ruego, ansiade un infinito y un absoluto imposibles. Pero válidos y actuantes, como el blanco que origina el vuelo de la flecha. Para aspirar, siempre, a lo que está más allá. Más allá, incluso, de la luz, de la Palabra misma. Ramas mutiladas, un desconcierto que rezuma horror, abismos, sueños indecisos, tormentas que entonan "la negra sinfonía de la muerte", un espectro que se aferra al cuello y ahoga la voz... En la primera sección, Cronos (se recuerda: el dios que devoraba a sus hijos) Stella Alvarado opone, a "un silencio de abejas", las "violentas lenguas / de lunas / antiguas". Esas lenguas acaso logren decir lo jamás dicho, lo indecible; quizás auxilien a trasponer los soles, nada menos. Un trayecto en el que va la vida. Porque "Para existir / debemos transitar / sueños de espantos...". Sin embargo, la verdad de los cuerpos, acaso fundidos en el amor o tocados por la gracia y la trascendencia, podría operar el milagro: que en la negrura destelle, así sea fugazmente, El día.
Iniciación y rito, la segunda serie, propicia un cambio de tono: se atenúan el terror y el ademán cósmicos; se calma la feroz violencia de los adjetivos; la intimidad (tierna o dolorida) gana espacio: "No estás. / Se apaga el sol. La luna / transita por el cielo como una cosa muerta...". Hay una exhortación: "Deja que sueñe en tus orillas / el prodigio / del sol", aunque el alma se quiebre y el corazón siga latiendo, tenaz, "para hacerle creer a este cadáver / que está / vivo”.
Los absolutos y Génesis, los dos tramos que cierran el volumen, invocan en un clima surreal los tambores y los vértigos milenarios del rito: aquí parecieran clamar los ancestros, esa lengua tribal que alza su cántico anhelante de un cielo donde recobrar, al fin, la Unidad del origen. Pasa Abaddon el Exterminador, y en tal momento "las luces del dios / se apagan". Pero desde el fondo de los tiempos vuelve a anunciarse el -o los- Elohim, destructor y dador de vida a la vez. Ahora, los fantasmas son los de las razas olvidadas, los de antiguos faraones, los de quienes "aullamos a la tierra / colgados de la luna / que se estrella /entra ramas / sin salvación posible."
Stella Alvarado alumbra un ceremonial obstinado en dar "nombres a las cosas", y lo hace con imágenes tan certeras como estremecedoras: "Una lechuza hace girar / el mundo" (...) "Resplandores fugaces / vamos / tras el misterio irresistible / de lo eterno...". El gesto pagano se sabe "de pie / en el centro de la noche." Se diría: en el centro del tiempo, pariendo el origen de todos los misterios. Un itinerario condenado a un glorioso fracaso, como lo es el de toda poesía, ese afán de alcanzar lo inalcanzable. Que, en este libro de Alvarado, culmina en una esperanza irrefrenable: "Aparecen los dioses:/ traen un sol/ enorme/ y aquí/ en mí y ahora todo es la luz/ la luz."